lunes, 23 de febrero de 2015

Rompetodo

¿Rompecorazones? Eso es cosa de niños, como probar el cigarro a escondidas. Completamente falto de imaginación y relevancia. ¿Qué tiene de trascendente atraer personas como moscas si con la misma facilidad puedes quitártelas de encima? Enamorar a alguien es lo de menos, es lo de todos, es lo de cualquiera. Yo no rompo corazones, ni me interesa. No me gusta el cigarro, es aburrido, es un desperdicio y un vicio al que todo el mundo tiene acceso y lo aceptan con gracia, en cambio a mí me gusta la desgracia, lo feo, lo inaceptable. Yo no soy "rompecorazones", soy "rompetodo". No quiero que me quieran, quiero que me sufran. A mí el cariño y la ternura no me van, quiero que me codicien, que se muera por mí y a partir de mí. Conmigo y sin mí. Que me tengan coraje y que pronuncien mi nombre aprentando los dientes y marcando la mandíbula, solo así yo puedo sonreír. Que su odio alimente mi demonio y menos ganas tenga de dejarlos ir. Soy "rompe-voluntad", "rompe-dignidad", "rompe-razón", "rompe-hocicos", "rompe-espíritus", "rompe-madres". No es amor, ni cariño, es la maldición de apasionarse y no poder alejarse de mí, porque sin mí, sin mí regresarán a sus relaciones austeras, a sus vidas sin penas, a sus corazones fríos, aburridos y partidos.


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