Me pido perdón.
Me pido perdón por confiar, por haber creído que todo estaría bien cuando empezó mal. Me suplico entre noches de angustias que me perdone, que no me castigue con indiferencia cuando más me necesito. Me ruego por compasión y me resisto al abandono. Me niego al exilio de mi felicidad y pido dejarme ser compañía en mis logros y metas. Me ofrezco para ser la fotógrafa de mi éxito y enmarcar en memorias los momentos que valen la pena. Sacrifico todo por mi yo y permito blasfemar contra cualquiera. Me ofrezco mis más sinceras disculpas para retomar fuerza y erguir la cabeza como reina. Me imploro absolución al haber permitido que me hirieran cuando estaba consiente de que así sería y me insisto en remitir cualquier daño ocasionado por la estúpida compasión que me dejó en ceguera, poniédome vulnerable ante cualquiera. Pido clemencia por involucrarme con miserables y pido cura para el dolor que dejé me invadiera por la estupidez de confiarles mi yo como tesoro. Me perdono porque estoy de nuevo en mis cabales y porque soy, sin duda, lo que más valoro.
martes, 5 de marzo de 2013
lunes, 29 de octubre de 2012
Brujería
Regálame un poco de tu aire, empáñame la visión con tu respiración; caliéntame el corazón.
Dame de tus labios rojos, los quiero morder y poner en mi nuca al anochecer. Entrégame tus manos, me quieren tocar y acariciar, yo las quiero besar. Enróscate entre mis piernas, tus empeines se empalmen con las plantas de mis pequeños pies. Deja caer tu pecho corazón sobre mi espalda rayada de tus uñas, rasguños de amor. Llena de vaho mis pensamientos, evoca lo peor de mis sentimientos y entra en mí sin remordimientos. Hazme un hechizo, envuelve mi razón y deja todo tu olor. Nacen las olas de tu cuerpo y mi cuerpo, ambos rotos por la eternidad. Te quiero amar, te quiero cuidar; te voy a destrozar. Invítame a pecar, desflora mi ser hasta que exista el amanecer. Vente en otra dimensión, cierra los ojos que con la boca los voy a rozar. Empápame toda la piel, te voy a probar; quiero toda tu sal. Dime tu necesidad y moja mi alma con tu voz y necedad.
Miénteme más, hiéreme más, mátame más, provócame más. Embrújame más.
Dame de tus labios rojos, los quiero morder y poner en mi nuca al anochecer. Entrégame tus manos, me quieren tocar y acariciar, yo las quiero besar. Enróscate entre mis piernas, tus empeines se empalmen con las plantas de mis pequeños pies. Deja caer tu pecho corazón sobre mi espalda rayada de tus uñas, rasguños de amor. Llena de vaho mis pensamientos, evoca lo peor de mis sentimientos y entra en mí sin remordimientos. Hazme un hechizo, envuelve mi razón y deja todo tu olor. Nacen las olas de tu cuerpo y mi cuerpo, ambos rotos por la eternidad. Te quiero amar, te quiero cuidar; te voy a destrozar. Invítame a pecar, desflora mi ser hasta que exista el amanecer. Vente en otra dimensión, cierra los ojos que con la boca los voy a rozar. Empápame toda la piel, te voy a probar; quiero toda tu sal. Dime tu necesidad y moja mi alma con tu voz y necedad.
Miénteme más, hiéreme más, mátame más, provócame más. Embrújame más.
martes, 12 de junio de 2012
¡Hey tú, pendejo!
Siempre me he manifestado en contra de las tecnologías, aunque debo aceptar que no sostengo un argumento tangible. A veces pienso que es meramente un berrinche que brota de la rebeldía ridícula que caracteriza en parte mi aniñada personalidad pero, de vez en cuando, los mentados avances tecnológicos le dan a mi carente conocimiento sobre ellos, un poco de razón para tenerles algo más de repudio y con ellos sobajar a quienes abusan de su existencia.
Y sí, lanzo la primera piedra y soy la primera descalabrada por ella, porque hasta este bendito blog me tiene esclavizada, más Twitter y Facebook y no sé qué tanta tontera más, peor aun con eso de los "móviles" que mantienen ensimismados con sus "apps" (Odio con todo el hervor de mis vísceras esa contracción) en todo momento, en todo lugar, a toda hora.
Una vez terminado un breve prólogo, quisiera indagar en el motivo por el que he decidido perder mi tiempo en un intento profundo de hacerles ver el daño que hace el uso de estas aplicaciones y de paso: pendejearlos sin mucho cariño, ni tacto.
Instagram y tus recurrentes usuarios: Los odio y los maldigo. No por su existencia ni su uso, sino por la estúpida idea que le inculcan a las nuevas generaciones sobre la fotografía, no como arte, ni como estudio, sino como una mera y sencilla "app" que cualquier animal se cree afable.
Que Niepce y Daguerre se revuelquen, que Adams y su sistema de zonas valgan lo que 15 segundos de descarga en tu jodido móvil.
A continuación explicaré de manera concisa (palitos y manzanas) los pasos que un fotógrafo mediocre con conocimientos básicos tendría que hacer para lograr el aspecto de la bendita imagen que capturó tu celular y que Instagram masticó y escupió para darle un look "retro y cool".
1) Abrir la imagen en Photoshop
2) Abrir en barra Image, abrir Adjustments, dar click en "Color balance" Abrirá un mini menú con tres parámetros de color: Cyan, Magenta, Yellow. (Dependiendo de la calidad de luz de la imagen original, variará el valor e cada color, en el caso es mi ejemplo quedó de la siguiente forma Cyan -65, Magenta -83, Yellow -8. ) Una vez obtenido el tono deseado, o más bien dicho dado lo suficiente en la madre a los balances de los colores, se le da click en OK.
3) En la fila de herramientas básicas de lado izquierdo del programa, darle click al cuadro punteado "Rectangular marquee tool", paso seguido trazar un cuadro lo más exacto posible sobre la imagen.
4) Una vez seleccionado se va a barra Image y da click en "Crop", la imagen automáticamente se recortará al margen del cuadrado que hiciste previamente.
5) Una vez que la foto es cuadrada, abrir en barra Filter y dar click en "Lens correction" (Abrirá la misma imagen en un nuevo contexto)
6) Dar click en la pestaña Custom , donde abrirá nuevos valores. Donde dice "Vignette" aparecen dos valores: Amount y Midpoint. (Mover hasta donde se te dé la gana los valores de ambos al sentido negativo, es decir, mover el señuelo al lado izquierdo hasta donde creas conveniente). Da click en OK.
¡LISTO! ahora solo guarda tu foto y súbela a Facebook o a Twitter. ¿Verdad que es súper fácil, sencillo y rápido darle en la madre a una foto?
Gente el problema no es qué tanto usamos o no la tecnología, sino la desvalorización que sufre todo lo que existe alrededor de ella. Recomendación: Si usas cualquier tipo de gadget (otra palabra que me pudre) está bien, pero no jodas insinuando, en el caso de este ejemplo, que eres fotógrafo, que sabes tomar buenas fotos o que eres híper fotogénico, te juro que cualquiera se ve bien con 3 pixeles, créeme que cualquier simio con la tecnología correcta sabe hacer monerías. No te pongas etiquetas que no te corresponden, ni abuses de los avances, en verdad son recursos que aburren y no engañan a nadie.
Imagen original
Imagen photoshopeada tipo Instagram
(Según yo, hasta lucen más chidos mi s pantos en la imagen original)
Y sí, lanzo la primera piedra y soy la primera descalabrada por ella, porque hasta este bendito blog me tiene esclavizada, más Twitter y Facebook y no sé qué tanta tontera más, peor aun con eso de los "móviles" que mantienen ensimismados con sus "apps" (Odio con todo el hervor de mis vísceras esa contracción) en todo momento, en todo lugar, a toda hora.
Una vez terminado un breve prólogo, quisiera indagar en el motivo por el que he decidido perder mi tiempo en un intento profundo de hacerles ver el daño que hace el uso de estas aplicaciones y de paso: pendejearlos sin mucho cariño, ni tacto.
Instagram y tus recurrentes usuarios: Los odio y los maldigo. No por su existencia ni su uso, sino por la estúpida idea que le inculcan a las nuevas generaciones sobre la fotografía, no como arte, ni como estudio, sino como una mera y sencilla "app" que cualquier animal se cree afable.
Que Niepce y Daguerre se revuelquen, que Adams y su sistema de zonas valgan lo que 15 segundos de descarga en tu jodido móvil.
A continuación explicaré de manera concisa (palitos y manzanas) los pasos que un fotógrafo mediocre con conocimientos básicos tendría que hacer para lograr el aspecto de la bendita imagen que capturó tu celular y que Instagram masticó y escupió para darle un look "retro y cool".
1) Abrir la imagen en Photoshop
2) Abrir en barra Image, abrir Adjustments, dar click en "Color balance" Abrirá un mini menú con tres parámetros de color: Cyan, Magenta, Yellow. (Dependiendo de la calidad de luz de la imagen original, variará el valor e cada color, en el caso es mi ejemplo quedó de la siguiente forma Cyan -65, Magenta -83, Yellow -8. ) Una vez obtenido el tono deseado, o más bien dicho dado lo suficiente en la madre a los balances de los colores, se le da click en OK.
3) En la fila de herramientas básicas de lado izquierdo del programa, darle click al cuadro punteado "Rectangular marquee tool", paso seguido trazar un cuadro lo más exacto posible sobre la imagen.
4) Una vez seleccionado se va a barra Image y da click en "Crop", la imagen automáticamente se recortará al margen del cuadrado que hiciste previamente.
5) Una vez que la foto es cuadrada, abrir en barra Filter y dar click en "Lens correction" (Abrirá la misma imagen en un nuevo contexto)
6) Dar click en la pestaña Custom , donde abrirá nuevos valores. Donde dice "Vignette" aparecen dos valores: Amount y Midpoint. (Mover hasta donde se te dé la gana los valores de ambos al sentido negativo, es decir, mover el señuelo al lado izquierdo hasta donde creas conveniente). Da click en OK.
¡LISTO! ahora solo guarda tu foto y súbela a Facebook o a Twitter. ¿Verdad que es súper fácil, sencillo y rápido darle en la madre a una foto?
Gente el problema no es qué tanto usamos o no la tecnología, sino la desvalorización que sufre todo lo que existe alrededor de ella. Recomendación: Si usas cualquier tipo de gadget (otra palabra que me pudre) está bien, pero no jodas insinuando, en el caso de este ejemplo, que eres fotógrafo, que sabes tomar buenas fotos o que eres híper fotogénico, te juro que cualquiera se ve bien con 3 pixeles, créeme que cualquier simio con la tecnología correcta sabe hacer monerías. No te pongas etiquetas que no te corresponden, ni abuses de los avances, en verdad son recursos que aburren y no engañan a nadie.
Imagen original
Imagen photoshopeada tipo Instagram
(Según yo, hasta lucen más chidos mi s pantos en la imagen original)
domingo, 13 de mayo de 2012
Y mi mayor duda es ¿Algún día regresaran mis purgas de demonios con sustancias?
domingo, 29 de abril de 2012
Y nacieron todas las flores
Un fin de semana con harto contenido de todo tipo: superhéroes, casinos, punks, golosinas, risas, moretones, llanto y polvo, mucho polvo. A una pobre hora de cumplir 23 años, las escenas que viví las últimas 72 horas quedarán grabadas en mi memoria para siempre. Un tercio realidad, un tercio ficticio, un tercio de sueños. Si te contara ¿Adivinarías qué cosa fue real, qué imaginé y qué soñé? Ni yo estoy segura qué sucedió. Una parte de mí madura, otra se entristece y asusta, una más se deshumaniza.
Por primera vez entré a un casino, con su música de boda en vivo, solteros y divorciadas ensimismados yacen en las maquinas, jugando sus vidas en ellas. Me levanto, me dirijo al baño y observo, definitivamente soy la más joven del lugar. Atravieso un pasillo largo, alfombrado; por un momento me perece aterradoramente tranquilo y silencioso, avanzo rápido porque me entra un miedito infantil, solo veo a través de los cristales figuras y luces parpadeando. Y luego me miro en el espejo, veo que tengo 42 años y ya tiré la toalla, embriagada apuesto mi pobreza y me voy con el mejor postor. Mis piernas maduras no se ven tan mal en minifalda. Parpadeo.
Estoy empalagada, la gente se ríe y no había notado que la butaca era incomoda hasta que me lo mencionó. La película está increíble, mi corazón se acelera de ver a Hulk, Iron Man, Thor y Capitán América en el mismo cuadro, me emociono, me pongo nerviosa; vuelvo a tener 6 años de edad, estoy chimuela y aprieto la mano de mi padre, termina la función, me desplomo y resoplo, qué lastima. Camino de la mano con mi papá hasta la entrada de la plaza, hace aire, me pone la capucha, me carga y antes de llegar al carro, mientras cruzamos el estacionamiento me quedo dormida. Es bueno tener un papá joven.
Qué calor más insoportable, lo único que quiero es una cerveza, apresuro el paso para no quemarme. Entro y un borracho pambolero me ve, me manda un beso y al pasar dice "Qué chulada", una mujer unos 25 años mayor que él le da un zape. Tomamos la mesa más lejana al borracho y la más cercana a la barra. Una cerveza familiar helada y comida infinita por 60 pesos ¡amo ese lugar! Risas, conversaciones, secretos. Me voy de mi amado "Abundio", pero regresaré más tarde. Playeras: 2x150. "¿Tienes de Pantera? - Nel" Me resigno con una de Megadeth y una de Motorhead. Pantalones hindúes de rebaja, perfecto. Soy feliz, bebamos un poco más, "Abundio ven a mí". Un poco de punk en contraste con el reggae. Un cuartucho en un segundo piso de mi cantina favorita se nubla con humo, a donde mires hay estoperoles y pelos verdes parados. De "pinches fresas" no nos bajan y aun así nos cotorrean. Tragos de cerveza fría, empiezo a ponerme nerviosa, tengo que regresar pronto a mi casa y noto que las cosas se empiezan a salir de control. Voy al baño a refrescarme, me tranquilizo, abro la puerta al lavabo y solo veo polvo, polvo blanco y narices felices. La mujer mayor que me defendió del pambolero me ofrece "¿Un jaloncito mija? - No, gracias". Chismes, risas y todo acaba en llanto y abrazos. La desconocida se vuelve en una madre para nosotras, nos abraza, nos bendice, al mismo tiempo no deja de inhalar, nos llora y nos reza, nos quiere contratar: ficheras... $1700 a la semana como base, más lo que saque de propina. Lo único que hago es pensar "Ya cállate Fabiola, neta ya cállate". El teléfono suena, gracias, pude huir de ahí.
Ya sabía que un día iba pasar, pero definitivamente no lo vi venir así. Moretones y mordidas, patadas y cuanto pude hacer. No soy fuerte, definitivamente no lo soy, pero soy valiente. Hay polvo, esta vez no es blanco, se levanta de la tierra. No volveré a ver los juegos infantiles de la manera sana en la que los veía antes de esa noche. Después de derramar lagrimas, saliva y sangre sobre ellos no me queda nada más que levantarme, sacudirme y subirme de nuevo, reírme de mis arranques violentos y creer en el perdón. Nada como llorar a la luz del faro una media noche en el tunel de los juegos del Polvorín.
Tecleando abrumada por el calor y la luz del monitor, escribiendo realidades nubladas o sueños nítidos, no sé. Se interrumpe la diarrea mental por el sonido de un trío, que se acerca a mí, "Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David, hoy por ser..." Y entonces me empapo de desconcierto y al mismo tiempo me cae el veinte de que son las 12:00 am en punto, un arreglo floral gigante entra por la puerta. Abrazos, nervios y amores. Tres hombres que me aman, me rodean. Huele a rosas, hoy nacieron todas las flores y cantaron los ruiseñores. Ya tengo 23, veintitrés años de errores acertados y de aciertos equivocados, tengo ángel, tengo chispa. Tengo ese "algo" que se necesita para lograr lo que se me dé la gana. Y le sonrío al miedo, le guiño un ojo y me dedico a seducirlo. Porque tengo 23 y a esta edad tengo ganas de que me pasen cosas, muchas más cosas... Un cumpleaños con sabor a mí.
Feliz día del niño, Alejandra.
Por primera vez entré a un casino, con su música de boda en vivo, solteros y divorciadas ensimismados yacen en las maquinas, jugando sus vidas en ellas. Me levanto, me dirijo al baño y observo, definitivamente soy la más joven del lugar. Atravieso un pasillo largo, alfombrado; por un momento me perece aterradoramente tranquilo y silencioso, avanzo rápido porque me entra un miedito infantil, solo veo a través de los cristales figuras y luces parpadeando. Y luego me miro en el espejo, veo que tengo 42 años y ya tiré la toalla, embriagada apuesto mi pobreza y me voy con el mejor postor. Mis piernas maduras no se ven tan mal en minifalda. Parpadeo.
Estoy empalagada, la gente se ríe y no había notado que la butaca era incomoda hasta que me lo mencionó. La película está increíble, mi corazón se acelera de ver a Hulk, Iron Man, Thor y Capitán América en el mismo cuadro, me emociono, me pongo nerviosa; vuelvo a tener 6 años de edad, estoy chimuela y aprieto la mano de mi padre, termina la función, me desplomo y resoplo, qué lastima. Camino de la mano con mi papá hasta la entrada de la plaza, hace aire, me pone la capucha, me carga y antes de llegar al carro, mientras cruzamos el estacionamiento me quedo dormida. Es bueno tener un papá joven.
Qué calor más insoportable, lo único que quiero es una cerveza, apresuro el paso para no quemarme. Entro y un borracho pambolero me ve, me manda un beso y al pasar dice "Qué chulada", una mujer unos 25 años mayor que él le da un zape. Tomamos la mesa más lejana al borracho y la más cercana a la barra. Una cerveza familiar helada y comida infinita por 60 pesos ¡amo ese lugar! Risas, conversaciones, secretos. Me voy de mi amado "Abundio", pero regresaré más tarde. Playeras: 2x150. "¿Tienes de Pantera? - Nel" Me resigno con una de Megadeth y una de Motorhead. Pantalones hindúes de rebaja, perfecto. Soy feliz, bebamos un poco más, "Abundio ven a mí". Un poco de punk en contraste con el reggae. Un cuartucho en un segundo piso de mi cantina favorita se nubla con humo, a donde mires hay estoperoles y pelos verdes parados. De "pinches fresas" no nos bajan y aun así nos cotorrean. Tragos de cerveza fría, empiezo a ponerme nerviosa, tengo que regresar pronto a mi casa y noto que las cosas se empiezan a salir de control. Voy al baño a refrescarme, me tranquilizo, abro la puerta al lavabo y solo veo polvo, polvo blanco y narices felices. La mujer mayor que me defendió del pambolero me ofrece "¿Un jaloncito mija? - No, gracias". Chismes, risas y todo acaba en llanto y abrazos. La desconocida se vuelve en una madre para nosotras, nos abraza, nos bendice, al mismo tiempo no deja de inhalar, nos llora y nos reza, nos quiere contratar: ficheras... $1700 a la semana como base, más lo que saque de propina. Lo único que hago es pensar "Ya cállate Fabiola, neta ya cállate". El teléfono suena, gracias, pude huir de ahí.
Ya sabía que un día iba pasar, pero definitivamente no lo vi venir así. Moretones y mordidas, patadas y cuanto pude hacer. No soy fuerte, definitivamente no lo soy, pero soy valiente. Hay polvo, esta vez no es blanco, se levanta de la tierra. No volveré a ver los juegos infantiles de la manera sana en la que los veía antes de esa noche. Después de derramar lagrimas, saliva y sangre sobre ellos no me queda nada más que levantarme, sacudirme y subirme de nuevo, reírme de mis arranques violentos y creer en el perdón. Nada como llorar a la luz del faro una media noche en el tunel de los juegos del Polvorín.
Tecleando abrumada por el calor y la luz del monitor, escribiendo realidades nubladas o sueños nítidos, no sé. Se interrumpe la diarrea mental por el sonido de un trío, que se acerca a mí, "Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David, hoy por ser..." Y entonces me empapo de desconcierto y al mismo tiempo me cae el veinte de que son las 12:00 am en punto, un arreglo floral gigante entra por la puerta. Abrazos, nervios y amores. Tres hombres que me aman, me rodean. Huele a rosas, hoy nacieron todas las flores y cantaron los ruiseñores. Ya tengo 23, veintitrés años de errores acertados y de aciertos equivocados, tengo ángel, tengo chispa. Tengo ese "algo" que se necesita para lograr lo que se me dé la gana. Y le sonrío al miedo, le guiño un ojo y me dedico a seducirlo. Porque tengo 23 y a esta edad tengo ganas de que me pasen cosas, muchas más cosas... Un cumpleaños con sabor a mí.
Feliz día del niño, Alejandra.
lunes, 2 de abril de 2012
Plan 88 (Primera parte)
Mientras el Señor Garay le da la vuelta a la manzana de la colonia centro mirando en dirección a la cafetería desde su carro austero y poco perceptible; Nancy sirve café expreso e ignora ser observada, como lo ha sido cada mañana durante los últimos dos años. La vida citadina es tan compleja que llega a ser confuso lo que debe, es y pudiera ser. Mientras, a unos kilómetros del evento cotidiano pero sumamente importante de la vida del señor Garay, se despierta Jonathan, un fotógrafo mediocre más corriente que común. Sediento y apestoso, Jona (como se hace llamar entre sus pocos amigos y compañeros de trabajo) vive lo que él cataloga como una de sus peores resacas matutinas.
Jona se mete a la regadera a regaña dientes, después de mirar el calendario que cuelga del refrigerador y notar que se aproxima la fecha límite para pagar la renta, con tres meses de atraso, teme ser despojado del único cuarto rentable donde le han soportado de todo. No espera que el agua termine de calentar cuando prácticamente ha concluido su baño semanal. Sin mayor preludio se lanza a las calles con su cámara en busca de algún evento extraordinario que fotografiar y poder vender semejantes imágenes a una revista local sin mucho presupuesto. Prende un cigarro y balbucea "Idiota, esto te ganas por no estudiar" avienta el cerillo que cae en el lomo de un perro que gime y huye asustado.
Destrúyeme si no puedes aceptarlo
Y como si fuéramos iguales, me mentaste la madre. El exceso de rabia escapa a gritos y gestos llenos de furia. Con tu rostro contraído del coraje que apenas puede expresar, porque ni con tus 80 kilos dejándose ir encima de mí, cumples con tu expectativa de lastimarme como lo deseas. Me quieres deshacer. Me quieres sacar los ojos con los que me enamoro, quieres arrancarme la lengua con la que le derramo ternura, quieres morderme cada dedo y arrancarlo de la mano para que no pueda volver a tocarlo. Puedes hacerme ese daño y más, violarme hasta destrozarme, pero ¿cómo pretendes despojarlo de mi ideas? Adivina, débil guardián de mis entrañas, no puedes. Intenta taladrarme el cráneo, y te diré que moriré antes de si quiera poder olvidar su nombre. Y aunque muera, mi último suspiro se lo tendré dedicado. Es mi gloria, mi júbilo, mi dicha y a ti te causa pena. Tus pesares son grapas industriales disparadas atravesando tu pecho para clavarse en el mío. Perdón, pero no puedo. Le anhelo, le extraño, le deseo. Destrúyeme si no puedes aceptarlo, destierrame a tu tierra de caprichos y hazme infeliz. Desquita todo el dolor que te causé. Después de todo, si él sabe que sigo contigo ya todo estará perdido.
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