miércoles, 9 de diciembre de 2015

Últimamente...

Como últimamente no sé me da ni la poesia ni la lírica, he aquí un collage de ideas, palabras, demonios, sentimientos:


(Los mails fueron modificados de los originales para no tener problemas de identidad, lo demás está tal cual lo acabo de leer)

De:Alejandra Ledesma (aledesma_mhna@hotmail.com)
Enviado:viernes, 19 de junio de 2009 05:23:20 a.m.
Para:0ldst4@gmail.com; adrian@live.com.mx; alejandromtz@hotmail.com; chininababy@hotmail.com; chustenegger@hotmail.com; dan_gl@hotmail.com; froggon@hotmail.com; geelop@hotmail.com; hetfield_@hotmail.com; jlhs_@hotmail.com; kradt@hotmail.com; krlos_@hotmail.com; laukar@hotmail.com; livelike@hotmail.com; mbtec@msn.com; meyer@hotmail.com; pinkypau@hotmail.com; posing.as.a.prostitute@hotmail.com; rodrigo soto garza (bolillo@hotmail.com)

  
CUATRO COSAS ACERCA DE MÍ,

QUE PUEDE SER QUE SEPAS O NO SEPAS.
CUATRO PELÍCULAS QUE VOLVERÍA A VER UNA Y OTRA VEZ:
Fight Club
Natural Born Killers
Billy Elliot
American History X
CUATRO LUGARES EN LOS QUE HE VIVIDO:

En Azca home 
Na más...
 PROGRAMAS DE TV QUE VEO:
Dr. House
Grey
Malcolm
Simpson
CUATRO DE MIS PLATILLOS FAVORITOS:

Tacos de pato
Cualquier pasta
Comida china y japonesa
Enchiladas

CUATRO LUGARES EN LOS QUE DESEARIA ESTAR AHORITA:
En el cuarto de Jav.
En una playa caminando en la arena, de noche.
En un bar bebiendo y oyendo música en vivo.
En el cine viendo una película chida.
CUATRO COSAS QUE DIGO MUCHO:
"y así"
"y yo así de"
"no hay falla"
"que mal plan"
CUATRO COSAS QUE DIGO POCO:
"te extraño"
"te quiero ver"
"me haces falta"
"te necesito"
CUATRO LOCURAS QUE ME GUSTARIA HACER:
Casarme pronto.
Raparme.
Ser una groupie y estar con puro rockstar junkie.
Matar a alguien que lo merezca .

 CUATRO CANCIONES QUE ME GUSTAN MUCHO:
Where is my mind - Pixies
Dazed and confused - Led zeppelin
Good morning black friday - Megadeth
The one - Limp bizkit 
CUATRO RAZONES PARA SEGUIR VIVIENDO:
Para saber que puedo seguir pase lo que pase.
Para lograr algo que nadie más.
Para sentir y aprender cosas nuevas.
Para seguir con las personas que amo.
CUATRO COSAS QUE NUNCA HARÍA:
Suicidarme
Fumar piedra
Maltratar a un animal
Creo que nada más
CUATRO FECHAS INOLVIDABLES: 
8 de mayo
4 de abril
27 de enero
el 11 de cada mes
CUATRO BEBIDAS FAVORITAS:
Cerveza
Tequila
Café
Coca cola 
CUATRO DESEOS QUE PEDIRÍA:
Jamás tener fracasos.
Estar rodeada de personas que me aprecien y me quieran.
Ser completamente feliz con lo que haga y lo que logre.
Hacer de mi vida algo incomparable.
CUATRO COSAS QUE HARÍA ANTES DE MORIR:
Escribir libros.
Recoger perros de la calle y darles un lugar seguro.
Viajar .
Tener una aventura con el hombre más guapo que conozca .

ESPERO QUE ESTE AÑO (2009) PUEDA:
Superar muchas cosas del pasado.
Aprovechar la escuela y lograr enfocarme.
Conocer muchas personas.
Estar tranquila y echar el desmadre. 
CUATRO TRAUMAS EN MI VIDA: 
Mi mamá, jajaja.
Estar gorda.
Que alguien alguna vez me hiciera sentir que no soy lo suficientemente buena.
Ser amable con quien no lo merecía.

 
CUATRO COSAS QUE LE DIRÍAS A QUIEN TE ENVIÓ ESTO:
Te amo por quien eres.
Eres alguien especial no solo porque eres mi amiga, de verdad eres una persona con mucho que dar.
Espero que sigamos siendo amigawas por muchos años más.
Gracias por estar en mi vida.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Adiós

¿Cómo se le dice "adiós" al amor? Así nada más, dejándolo partir. Agitando una mano en aire y deseando buena suerte; sonriendo, mientras las mandíbulas aprietan y la otra mano se oculta en la bolsa de la chaqueta, cerrando el puño y ahogando el impulso por salir corriendo tras él para rogarle que se quede aunque ya no pueda. Sin parpadear para no derramar las lágrimas que inundan los ojos tristes. Y plantando los pies como raíces de metal para no dar un paso más. Así, dejándose morir un poco y con la promesa de no morir por completo, así se le dice "adiós".

lunes, 23 de febrero de 2015

Hotel Garage en Circuito interior

Se nos acababa la noche y en lugar de seguir la fiesta decidimos calentar las sábanas de algún motel. Te pedi que pusieras una canción de las que tanto me ponen y le subiste todo el volumen. No era el sabor a alcohol de tus besos, ni el aroma de tu piel sin bañar o el humo de cigarro impregnado en tu cabello. Era la luz roja de la letra "O" del letrero que quedaba justo arriba de nuestra habitación y que se colaba por las cortinas blancas que se hacían transparentes. Todo el cuarto rojo y a mí ya me andaba por arrancarte la ropa. Antes me asomé por la ventana y justo enfrente quedaba un puente por el que pasaban carros, fue entonces cuando sentí tus dos manos en mi cadera. Aguanté las enfermas ganas por comerme a besos tu cara y cuello y dejé que besaras suavemente mi nuca mientras tus manos se aferraban más a mí casi hasta lastimarme, era una muestra de cariño y de coraje, justo como me sentía por ti. Nos aventamos a la cama torpe y desesperadamente. La diferencia entre la fuerza de tu cuerpo y la mía era demasiada, casi perdiendo la cordura hicimos todo lo que instinto dictaba. No había vergüenza, ni reglas. Te rasguñé todo lo que pude, te mordí todo lo que quise. Los tatuajes no eran más que una invitación a hacernos más. Dormimos de ratos más de una vez para despertar y volvernos locos de nuevo hasta que amaneció. Cansados, desvelados y satisfechos nos levantamos. Me puse la blusa  y me fui al baño, me lavaba la cara en el lavabo cuando llegaste a tomarme de nuevo por la cadera, no fue un "buenos días" fue un "eres muy sexy". Nos lavamos uno al otro. Me acabé lo último que quedaba de la cuba cargadísima que dejé en el buró y me vestí.

Fuimos a un restaurante, pedimos diferentes cosas para desayunar. Platicábamos mientras tomábamos café. Finalmente sacaste otra vez el tema: vamos a vivir juntos, lejos de aquí. Hostigada bajé la taza y te hice una cara de desagrado, "ya te dije que no". Días después escribí que no te quería volver a ver y que sería mejor si también dejábamos de hablar. Te aparte de mi vida durante unas semanas sin saber que tenía el mejor pretexto del mundo para volverte a buscar: un embarazo no deseado.



Rompetodo

¿Rompecorazones? Eso es cosa de niños, como probar el cigarro a escondidas. Completamente falto de imaginación y relevancia. ¿Qué tiene de trascendente atraer personas como moscas si con la misma facilidad puedes quitártelas de encima? Enamorar a alguien es lo de menos, es lo de todos, es lo de cualquiera. Yo no rompo corazones, ni me interesa. No me gusta el cigarro, es aburrido, es un desperdicio y un vicio al que todo el mundo tiene acceso y lo aceptan con gracia, en cambio a mí me gusta la desgracia, lo feo, lo inaceptable. Yo no soy "rompecorazones", soy "rompetodo". No quiero que me quieran, quiero que me sufran. A mí el cariño y la ternura no me van, quiero que me codicien, que se muera por mí y a partir de mí. Conmigo y sin mí. Que me tengan coraje y que pronuncien mi nombre aprentando los dientes y marcando la mandíbula, solo así yo puedo sonreír. Que su odio alimente mi demonio y menos ganas tenga de dejarlos ir. Soy "rompe-voluntad", "rompe-dignidad", "rompe-razón", "rompe-hocicos", "rompe-espíritus", "rompe-madres". No es amor, ni cariño, es la maldición de apasionarse y no poder alejarse de mí, porque sin mí, sin mí regresarán a sus relaciones austeras, a sus vidas sin penas, a sus corazones fríos, aburridos y partidos.


lunes, 7 de abril de 2014

Para cuando no estés

Te hago poesía a falta ti,
porque ya no estarás aunque así no lo deseo.
Te haré en palabras para recordar,
que cuando mi memoria se vuelva caprichosa
aún me quede rastro de ti.
Te escribo porque te voy a extrañar,
porque no encerré tu olor en un frasco,
ni un pedazo de tu piel.
Te quiero leer cuando no estés,
porque ya no te podré besar, ni escuchar.
Te voy a recrear para cuando no te pueda hablar.
Te voy a novelar para saber que eres real
y que alguna vez te conocí, infeliz.


Nos odio

Nos odio por hacerme llorar. Nos odio por hacerme sufrir y dudar; porque pudimos haber sido todo y preferimos nada. Porque nos quedamos en el limbo de los que no triunfan. Nos odio por mentirosos, por no cumplir las promesas que nos dijimos. Nos odio por no haber sido prioridad y sí haber sido tontos y vanidosos. Nos odio por orgullosos y crueles, porque podíamos construir y nos dedicamos a destruir. Nos odio por blasfemos, por desaprovechar energía y tiempo; por no haber dormido más noches juntos y haber profanado nuestros cuerpos con los de otros. Nos odio por mal agradecidos con la vida que nos unió y lo desperdiciamos. Nos odio por consumistas y haberle robado el sentido al mundo. Nos odio porque pisamos todas las esperanzas e ilusiones que hicimos. Nos odio porque no puedo dejar de llorar mientras tú no lo haces. Y porque fue descuido de los dos que todo se quemara. Nos odio porque no voy a conocer nuestra casa, ni nuestro futuro juntos. Nos odio por asesinos de todo lo que me llenaba y reafirmaba. Nos odio por tu culpa. Y así me quedo, con un "nos odio" que se pueda leer y no solo llorar. Un "nos odio" que no solo se pueda sentir, sino guardar. Un "nos odio" que en el fondo significa que quería amarte toda mi existencia. Un "nos odio" que voy a recordar el resto de mi vida.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Completa

Desperté con una sensación que me asfixiaba. Me senté en la cama precipitadamente tocándome el pecho y el cuello. ¿Qué sucede? inspeccione mi cara, mi cabello, mis pechos, levanté las sábanas y ahí estaban mis largas piernas y pequeños pies al final de ellas. Todo estaba en su lugar, pero no me sentí más tranquila. Algo me faltaba, hice un recuento de la noche anterior, solo habían sido un par de cervezas y mucha plática. Nada había salido mal, ¿entonces? Me levanté y recorrí mi cuarto, estaban las llaves, mi cartera, el enajenante móvil con mensajes y llamadas perdidas pero no lo que buscaba. Hice el intento de asomarme por la ventana pero la luz del sol me quemó las pupilas cual ojos de vampiro. Salí por el pasillo sin importar lo frío del piso, sentirlo me aterrizaba, mis pies congelados era un anzuelo que me evitaba volar hacia la demencia. Tomé un vaso entero con agua pero la sensación de ahogamiento no se iba, mastiqué hielo y el sonido del choque de mis dientes con ellos no disminuía la ansiedad. Me senté en la sala para pensar qué me tenía mal, qué había cambiado mi percepción. Repira. Tranquila. Nada malo ocurre. Cuanto me di cuenta, la desagradable onicofagia había terminado con mis uñas. Un arrebato de angustia se desbordó irrevocablemente. Me dirigí de nuevo a la cocina y tomé la manzana más roja, brillante y perfumada del frutero, sin embargo una mordida me bastó para sentirme nauseabunda, era como darle una mordida al corazón de un animal recién muerto, un corazón fresco, lleno de sangre pero inservible, amargo, fibroso. ¿Estaré alucinando? Escupí y me retiré a mi cuarto donde encontré un libro pendiente, traté de concentrarme sin lograrlo, no avancé del segundo renglón las letras se fundían en mi cerebro sin lucubrar. La agonía me tenía presa, una incertidumbre insufrible me calaba, acongojada. ¿Qué me faltaba? Había perdido el sentido, la esperanza, la cordura, el respeto. Las lagrimas comenzaban a atiborrarse en mis ojos pero aun no se derramaban. ¿Qué tengo? o peor aun ¿Qué no tengo? Mis entrañas se revolcaban con cada pregunta que se asomaba entre la sombras de la confusión y mis demonios. Quizás, quizás había perdido un hijo que no recordaba. Brinqué frente al espejo, me quité la blusa miré mi cuerpo, seguía igual, no tenía cicatriz de una cesárea, mi vientre se veía casi plano, las costillas se marcaba ligeramente, mis pechos se encontraban a la misma altura y mis clavículas se dibujaban simétricamente. No había rastro de un hijo posible, lo que había extraviado no era un niño. No por eso me sentí mejor. La desesperación aumentaba cada segundo y los latidos de mi corazón me aterraban. ¿Y si nunca lo volvía a encontrar? Era imposible llenar ese hueco si no sabía qué era lo buscaba. Me sentía incompleta, manca, coja pero del alma. Me tiré en al alfombra, cerré los ojos y dejé que el llanto fluyera esperando que el techo se me cayera encima y mi muerte y entierro fueran un mismo instante. No sé cuánto tiempo transcurrió, cuando me di cuenta que en una casa cercana a la mía alguien escuchaba una melodía conocida para mis oídos, poco a poco cada uno de mis cinco sentidos despertó con una ola de recuerdos y sentimientos. Empecé a susurrar la letra de la canción y al mismo tiempo evocaba sabores y olores de algún cuerpo con el que estuve mientras esa misma tonada se grababa en mi memoria. Me incorporé, me miré de nuevo al espejo, había visto mi cuerpo, pero olvidé ver mi cara, ahí estaban mis labios pronunciados, mi nariz fina, mis ojos enormes, mis cejas marcadas en equilibrio con mi amplia frente y cabello abundante, alborotado. Entonces empecé a reír y a bailar como me gusta, sensual y risueña, enredando aun más mi melena con aroma a cigarro de una noche de fiesta. Por fin lo recordé, supe en ese preciso instante la razón que me mantiene viva como mujer, no como animal. La felicidad que yo misma me provoco y el placer que me embriaga, además de la música y mi presencia, reconocí lo que me hacía falta y en un momento de goce y éxtasis acompañado de una canción maravillosa me decidí. Me puse a escribir y el mundo se completó de nuevo.


"Girl ya gotta love your man, 
take him by the hand, 
make him understand, 
the world on you depends, 
our life will never end. 
Gotta love your man, yeah
Riders on the storm..."