domingo, 13 de septiembre de 2009

Lalala...


- Amo la música, lo que provoca en mí, una experiencia multisensorial. Cada día, cada momento encaja perfecto con una canción. Pensar que la vida realemente tiene soundtrack.
- Los colores, en armonía y en contraste; Rosa, verde, azul, rojo, morado, amarillo, naranja, blanco, café, negro. La ropa, el maquillaje, los estilos extravagantes. Modificar una blusa, un suéter. Botones grandes.
- Cantar “Gracias a la vida” en la regadera mientras me pongo shampoo.
- Las gomitas de color rojo, mocha blanco frío con poco hielo y mucha vainilla, malteadas de chocolate. Palomitas con chamoy, ensalada de zanahoria con crema. Pay helado de limón Light.
- El cielo con nubes o desnudo, la lluvia fina y tupida. Caminar sobre pasto húmedo.
- Hablar por teléfono al mismo tiempo que veo TV, escucho música, hago tarea y platico por MSN.
- Ir leyendo en el metro y dejar de hacerlo para observar gente rara o situaciones únicas. Viajar en metro de la Cd. De México es una experiencia vital.
- El Tommy Girl que huele justo como soy.
- Cuando no sé si lo dije en voz alta o lo pensé.
- Usar tacones y poder brincar, bailar y correr, reír con mis amigas en el baño y decirnos todos los detalles que han pasado durante la fiesta, mientras nos retocamos el maquillaje y sacarnos fotos.
- Caminar en Reforma y observar la cantidad infinita de imágenes que quedarían perfectas en una fotografía.
- Pintarme las uñas de color uva, mientras veo las noticias.
- Tener frío, titiritar y atacarme de risa.
- Que una persona que yo considero inteligente me diga que soy muy inteligente.
- Los globos con helio, los arreglos florales, una sola rosa, chocolates finos, naturaleza muerta.
- Gritar de emoción cuando el chico que me gusta me llamó para invitarme a salir.
- Y después de gritar, en seguida pensar “¿qué me voy a poner?” aunque falte más de una semana pasa vernos.

- Definir mis gustos en la música gracias a lo que mi papá me ponía a escuchar cuando era pequeña: Police, Kiss, The Motels, The Pretenders, Robert Palmer, Rolling Stones, Elvis Presley, The Beach Boys, The Beatles, etc.
- Saber exactamente qué quiero que diga mi epitafio.
- Esconderme detrás de la puerta para asustar a mi hermanito de un año.
- Ver Fight Club y saberme los diálogos de cada escena.
- Las micheladas que están de moda.
- LSDiamonds, LSDian, LSDior, LSDance, LSDios
- Intercambiar miradas con alguien y saber que está pensando justamente lo mismo que yo.
- Siempre pierdo en las votaciones democráticas en mi casa contra mi papá y mi hermano: termino comiendo lo que a ellos se les antoja y viendo películas gringas de acción.
- La gente que es taaaaaaan estúpida que cree que tú eres más estúpido que ellos.
- Reir hasta llorar; Llorar hasta vomitar.
- Bailar durante horas encerrada en mi cuarto y pasarla igual de bien que si estuviera en un reven.
- Desobedecer a mi mamá en el super cuando tenía cuatro años, perderme y pensar que ya me habían dejado sola.
- Tener mil zapatos, mil bolsas, mil blusas, mil chamarras y usar siempre lo mismo; y todavía decir que me hace falta ropa.
-Perder cosas en mi cuarto y que aparezcan meses después.
- Ser niña :] y ser Ledesma.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Sin deudas


El amor que te tuve… Me dejó en lo más roto. Con tu cara, tu olor, tu espalda, tus hombros, tu nuca, tu clavícula, iliacos y tobillos… definitivamente fue lo que más amé, lo que mas besé. Te pagué con amor cada vez que me dejaste tocarte. Te pagué con caricias y besos cada vez que me dejaste amarte. Te pagué con una canción cada vez que te robe inspiración, te pagué con una sonrisa cada vez que me miraste, te pagué con devoción todo el tiempo que me acompañaste.

lunes, 31 de agosto de 2009

Pienso

Pienso... Que la mayoría de la gente nace estupida y crean placebos como la televisión para justificar su ineptitud de adaptación social como un síntoma de esquizofrenia masiva.
Siento... Que soy una pelusa flotante, una burbuja perseguida por un niñito, una bomba de chicle a punto de reventar, una nube que pasa sobre una ciudad y que pocos se detienen a observar y todavía menos le encuentran forma de algo.
Creo... Que el mundo siempre ha sido igual, que el antes nunca fue mejor, creo en un equilibrio enfermo, que la muerte es el fin y el único destino cierto sin margen de error, en la madre naturaleza pendeja que si fuera sabía sus hijos no sufrirían tanto dolor.

Lo bueno es que estoy loca.

sábado, 22 de agosto de 2009

Ya lo viví




A falta de inspiración mejor pongo algo que escribir hace años:




Tus ojos se dilatan al tiempo que tu corazón palpita. Cada latido se siente más fuerte. Escuchas el paso de tu sangre, tus manos aferradas, mente cerrada. No quieres respirar porque la vida se te escapa, suspiros reprimidos en odio, un alma desgarrada, lagrimas ahogadas en tus angustias. Sesenta escarabajos por minuto caminan por tu espalda, la fila es larga, la espera aun peor y te acongoja, sigues enterrado bajo una roca que no te deja avanzar porque le perteneces. El eco es cada vez más fuerte y el sueño te traga. Tu cuerpo tieso más pesado que nunca y lo más curioso es que tú ni siquiera te das cuenta de que la cabina ha perdido presión elevándote aun más. ¿Y qué sigue? No puedes hablar pues las arañas ya han tejido en tu garganta. Cuando estás durmiendo, comiendo, corriendo, huyendo, mintiendo, amando... ¿en algún momento pensaste en sentirte así? ¿Y por qué depender de alguien o de alguna sustancia? ¿Cómo puede ser tan malo algo que te hace sentir tan bien? ¿Para que sentiste tantos celos? ¡Si al final te das cuenta de que no era tuyo! La ira te carga y gusanos carroñeros se comen tus entrañas, el arrepentimiento es causa de burla mientras mueres revolcado, aplastado por rinocerontes ciegos que te ignoran. ¿Por qué sientes terror? ¿Es tan real la culpa que no puedes encubrirla? Pero aun así tratas de dar explicaciones que no son más que excusas por tus malas intenciones, gritas... ¿cuántas veces no deseaste que le pasara algo, que no llegara, que no ocurriera, que sufriera, que le doliera? pero quien te juzga es una víbora no solo sorda si no maldita y para aun más tu desgracia es justa. Te ha condenado por tus actos y sentimientos. Ya hacia el camino de los muertos millones de hormigas muerden la planta helada de tus pies en un sendero que parece no tener fin. Ya harto y asqueado llegas a casa de tu verdugo, grande, imponente, astuto y a la vez insignificante e idiota. El dolor es insoportable y nunca disminuye la intensidad. Pagas por tu necedad, necesidad, infidelidad...El verdugo no te deja de masticar. Nada te puede salvar ya y lo único que pienso es ¿de qué sirvió tanto amor? (Aunque no estoy muerta creo que ya lo viví.)

martes, 19 de mayo de 2009

Conjugación de vida


La vida se puede sumar, restar y conjugar de mil formas:

La vida se me acaba.
Cada vez necesito más aumento en los lentes,
Cada vez pierdo más flexibilidad,
Cada vez me veo más grande,
Cada vez digo menos la verdad.

La vida se te acaba.
Cada vez engordas más,
Cada vez más te quejas sin parar,
Cada vez me olvidas más,
Cada vez me has de extrañar menos.

La vida se nos acaba.
Cada vez me amas menos,
Cada vez menos nos adoramos,
Cada vez te deseo menos,
Cada vez nos distanciamos más.

La vida se les acaba.
Cada vez hay menos niños,
Cada vez existen menos animales,
Cada vez llueve menos,
Cada vez el mundo se seca más
.

martes, 5 de mayo de 2009

Mi amiga Soledad

Soledad es la amiga que nunca te deja. Es con quien naces acompañado y con quien has de morir. Soledad está siempre contigo, es quien te cuida todas las noches, se acuesta a tu lado, se levanta cada mañana y despierta contigo cuando has tenido una pesadilla. Soledad es única, soledad está con cada uno de nosotros. No puedes con ella, tampoco sin ella. La soledad es fuerte, tu soledad es débil.

Te sumerge en un sueño, tenías 4 años mides poco más de medio metro, caminabas en una plaza, la gente te rodeaba, tu madre te guiaba, el ruido de las voces, la luz, el ambiente. Lo ves todo normal, un rato después algo cambia... la temperatura baja, el sonido va disminuyendo y las luces se apagan, quien te sostenía la mano también desaparece. Por un momento tienes la sensación de estar flotando.
La luces regresan lento y muy tenues, el sonido del lugar es sordo, volteas a ver y el único ser humano que se encuentra ahí es el que esta reflejado en el espejo de un aparador.
Caminas un poco para revisar, el eco de tus pasos es exagerado, en ese momento es cuando más la sientes cerca y te percatas de su existencia, soledad está en todas partes, se puede respirar, sientes cada vez más fuerte su presencia, sigues buscándola, las escaleras eléctricas siguen en servicio, te sientes angustiado, algo viene subiendo, un ser... ahogas un grito, intentas hacerte para atrás pero el terror paraliza tus piernas.

Soledad se presenta físicamente sobre las escaleras, parada sobre dos pesuñas, un cuerpo galgo, blanco, sucio, orejas enormes, cuernos pronunciados, ojos desorbitados llenos de derrames, recargada en el barandal, con postura, impresiona ver como mantiene el equilibrio, avanza unos pasos y se detiene justo frente a ti. Una cabra te mira fijamente y en un intento de sonreírte se dibuja en su cara una mueca, en donde se ve un animal totalmente deforme. ¡Es soledad! Se inclina, te carga y tú estas pudriéndote de miedo, llevas varios segundos sin respirar.

De repente estás en tu cama, bañado en sudor helado, temblando, sin fuerzas suficientes para gritar... Ahí estas de nuevo, en tu cuarto y Soledad sigue presente… viéndote… aunque la mayor parte del tiempo la ignores, Soledad está siempre contigo, acompañándote... pero tú, malagradecido ¿estás con ella?

domingo, 3 de mayo de 2009

Female Violence




Sí, la violencia no lleva a nada pero se siente bien después de haber ganado la pelea. Es que me refiero solo al encuentro personal, pues hay de violencia a violencia y no apoyo las guerras donde sufren masas que no tienen nada que ver con el conflicto real. Me refiero al coraje encarnado, a la rabia insaciable que se genera a partir de un enojo con un Fulano.


Esa rabia que no te deja respirar bien, que necesitas bocanadas enormes de aire que no sirven de nada sino para alimentarla más y buscar una manera de hacer el mayor daño posible. Un ardor, ese calor intenso que empieza en la boca del estomago y se extiende hacia todo el cuerpo y se concentra más en ciertas partes, como en la garganta, los puños bien apretados y la frente. Es un poder, una fuerza, un impulso tan fuerte imposible de controlar… Un coraje que irradia en ese momento en cada poro de la piel, la sangre que corre en cada vena y lleva esas ganas de destruir a ese alguien. Cambia completamente en expresión en cara, una furia que apenas logra expresarse una milésima parte con gritos y gestos que solo agravan la situación.


Los gritos que desgarran las cuerdas vocales solo sirve para dos cosas, talvez logres intimidar al rival o puede ser que le des más razones para querer golpearte. Como sea el punto es sacar todo ese poder de manera violenta, los miedos se quedan a un lado, las frustraciones son un motor, tu meta hacer sentir mierda a tu opositor, no importa si él te hará sentir peor después, el caso es que él no se irá limpio. La satisfacción de darle aunque sea un buen golpe, tan sólo uno que valga la pena para descargar todo ese odio que, aunque no odies a la persona, en ese momento el objetivo es deshacerlo, defenderte, defender lo que eres, lo que piensas, sea justo o no, sea racional o sea puro capricho, más que todo eso junto, es una pasión que te vuelve en un ser misántropo que en sus casos más extremos te llevaría a lastimar y también humillar, no importa cómo… lo merece.


¿A caso existe algo más real? Una experiencia más vital, la violencia nace de las entrañas, nace de lo más profundo del subconsciente, no está en la mente, es algo que se manifiesta a través de todo el cuerpo. Las neuronas se funden y el instinto se enriquece. No es abrirle la boca a alguien, es romperle el hocico a un animal. Soy mujer y he sentido esa necesidad de violencia, esa necesidad que ingenuamente los machos quieren creer que es propia de todo varón, podré no tener la fuerza equitativa para reventar a un hombre… pero basta tener una botella al alcance para hacer su cabeza una grotesca fuente de sangre que salpique mi blusa favorita, dándome la satisfacción de que él nunca me borrará de su memoria.