lunes, 2 de abril de 2012

Plan 88 (Primera parte)

Mientras el Señor Garay le da la vuelta a la manzana de la colonia centro mirando en dirección a la cafetería desde su carro austero y poco perceptible; Nancy sirve café expreso e ignora ser observada, como lo ha sido cada mañana durante los últimos dos años. La vida citadina es tan compleja que llega a ser confuso lo que debe, es y pudiera ser. Mientras, a unos kilómetros del evento cotidiano pero sumamente importante de la vida del señor Garay, se despierta Jonathan, un fotógrafo mediocre más corriente que común. Sediento y apestoso, Jona (como se hace llamar entre sus pocos amigos y compañeros de trabajo) vive lo que él cataloga como una de sus peores resacas matutinas.

Jona se mete a la regadera a regaña dientes, después de mirar el calendario que cuelga del refrigerador y notar que se aproxima la fecha límite para pagar la renta, con tres meses de atraso, teme ser despojado del único cuarto rentable donde le han soportado de todo. No espera que el agua termine de calentar cuando prácticamente ha concluido su baño semanal. Sin mayor preludio se lanza a las calles con su cámara en busca de algún evento extraordinario que fotografiar y poder vender semejantes imágenes a una revista local sin mucho presupuesto. Prende un cigarro y balbucea "Idiota, esto te ganas por no estudiar" avienta el cerillo que cae en el lomo de un perro que gime y huye asustado.

Destrúyeme si no puedes aceptarlo

Y como si fuéramos iguales, me mentaste la madre. El exceso de rabia escapa a gritos y gestos llenos de furia. Con tu rostro contraído del coraje que apenas puede expresar, porque ni con tus 80 kilos dejándose ir encima de mí, cumples con tu expectativa de lastimarme como lo deseas. Me quieres deshacer. Me quieres sacar los ojos con los que me enamoro, quieres arrancarme la lengua con la que le derramo ternura, quieres morderme cada dedo y arrancarlo de la mano para que no pueda volver a tocarlo. Puedes hacerme ese daño y más, violarme hasta destrozarme, pero ¿cómo pretendes despojarlo de mi ideas? Adivina, débil guardián de mis entrañas, no puedes. Intenta taladrarme el cráneo, y te diré que moriré antes de si quiera poder olvidar su nombre. Y aunque muera, mi último suspiro se lo tendré dedicado. Es mi gloria, mi júbilo, mi dicha y a ti te causa pena. Tus pesares son grapas industriales disparadas atravesando tu pecho para clavarse en el mío. Perdón, pero no puedo. Le anhelo, le extraño, le deseo. Destrúyeme si no puedes aceptarlo, destierrame a tu tierra de caprichos y hazme infeliz. Desquita todo el dolor que te causé. Después de todo, si él sabe que sigo contigo ya todo estará perdido.

jueves, 29 de marzo de 2012

No sé qué...

Distinguido ser:
Haga lo que tenga que hacer en el momento en el que lo sienta, no permita que cánones de conducta le indiquen cómo actuar. Ame con locura a quien le nazca amar, no deje que le digan cómo y cuándo a quién querer. Espere lo que crea que sea correcto esperar, no más no menos. Dése tiempo, respire. Ría a carcajadas, sin pena, que la gente reconozca su risa a distancia. No fume lo que no huele bien. Disfrute sin complejos ni ataduras. Baile, deje fluir esa respuesta del cuerpo al ritmo de la música. Bese como si de hacerlo dependiera la existencia del mañana. Despójese de cualquier trauma, recuerde que el cuerpo será comida de carroñeros. Pinte o escriba, de vez en cuando algo bueno ha de salir. Lea, piense, imagine, recuerde lo que vale la pena. Enamórese de un personaje ficticio. Admire a su pareja, virtuoso y defectuoso, asimílelo y ámelo, es real. Grabe en su mente las facciones de las personas que le rodean y son importantes, descríbalas para sí mismo, será más fácil y menos doloroso invocarlas cuando ya no estén. Tómese una fotografía con su mascota. No finja interés, nunca. Cuando abrace hágalo con el cuerpo completo y con los brazos estirados, con fuerza. Ore por los suyos, no por los otros. Coma con la boca cerrada. Si tiene ganas de llorar, piense si vale el motivo y si no es así, de todas maneras llore; no ganará nada al aguantarse. Si quiere estar con alguien, si está orgulloso de algo, si quiere lograr una meta, haga que se note. No se aferre a quien no se aferra a usted. Viva agradecido. Viva como mejor o peor le plazca, pero viva.

lunes, 26 de marzo de 2012

Magdalena

Soy Magdalena sin ropa, rezando a la altura de tus rodillas, implorando paz. Desnudo en la cama, recostado cual Cristo en su cruz, descansas y llenas de penas las glorias ajenas. Suave con los dedos desenredas mi cabello que cubre tu pelvis, mientras sollozo las penitencias que me impones con tu mirada, revelando poco a poco los pecados de los que me salvaste de ser juzgada, más en tu cuarto me has obligado a pagar por cada pensamiento impúdico que tuve de ti antes de conocerte. Sin evitar tu crucifixión, me revuelco en dolor de verte paciente esperando el final. Sin que tengas una idea de la falta que harás si te vas, cada lucubración afecta las entrañas, entripada suplico el perdón para que bajes de tu sacrificio y vuelvas a mi altar entero. Báñame a pedradas y castígame si quieres con indiferencia, pero quédate ahí para venerarte cual hijo de dios maldito. Bendice este ser que te añora con fervor, maldice la locura que me provoca ir a girar alrededor un mejor sol.

lunes, 5 de marzo de 2012

De dolores..

Un dolor en la cadera, al andar, al sentarme, al bailar, al cargar a mi bebé. Un dolor grave, caliente que se expande hacia delante, la pelvis. Que me deja mover poco y no permite recostarme. Encontrar la posición correcta para descansar es un arte. Mi cuerpo curvo y sus dolores, que lo cansan, que lo matan, que me vuelven lenta. Qué dolor más infeliz. Con movimiento de gata me acuesto sobre la cama, cierro los ojos y me preparo a dormir. Qué dolor más femenino.

lunes, 6 de febrero de 2012

Quiero dormir

Un vapor que me quema las entrañas, las tripas me arden y se retuercen, mientras las palmas de mis manos congeladas tiemblan y se eriza la piel de mi nuca. Cierro los ojos, aprieto los puños y trato de no pensar, trato de relajar los hombros. Siento cada contractura de mi espalada, escucho el rechinar de mis dientes y tan solo después de percatarme de cuánto daño hace tu recuerdo a mi cuerpo es entonces que me libero. Abro los ojos, bajo los hombros, estiro las manos, respiro lento y profundo. Mi estómago se calma, mi boca sonríe. Quiero dormir en paz y no soñarte jamás.

jueves, 2 de febrero de 2012

Ven

Y llegas a mí, musa violada, ultrajada por las manos, ojos y lenguas de quienes te toquetearon, te hablaron y te leyeron sin respeto. Te quisieron interpretar y fallaron, solo te manosearon; eras fruta dulce y fresca, más te dejaron tirada en el pasillo del mercado. No te llevaron, ni te pagaron. Abusaron de tus versos, de tus renglones rectos y los volvieron curvos. Te faltaron, asaltaron, masticaron. Te han dañado, en lo más personal, tu pecho deshojaron, las pastas abiertas dejaron. Te confundieron con semanario barato, se equivocaron y te abandonaron. Sangrante de cuentos y poemas. Apenas palpitando cacofonías, fonemas débiles. Con tu vestido de letras desgarrado enseñando parte del muslo tatuado con ritmos, cautivando-me a que te viole de nuevo. A que te lea y me lleve lo poco nuevo.