domingo, 13 de mayo de 2012
Y mi mayor duda es ¿Algún día regresaran mis purgas de demonios con sustancias?
domingo, 29 de abril de 2012
Y nacieron todas las flores
Un fin de semana con harto contenido de todo tipo: superhéroes, casinos, punks, golosinas, risas, moretones, llanto y polvo, mucho polvo. A una pobre hora de cumplir 23 años, las escenas que viví las últimas 72 horas quedarán grabadas en mi memoria para siempre. Un tercio realidad, un tercio ficticio, un tercio de sueños. Si te contara ¿Adivinarías qué cosa fue real, qué imaginé y qué soñé? Ni yo estoy segura qué sucedió. Una parte de mí madura, otra se entristece y asusta, una más se deshumaniza.
Por primera vez entré a un casino, con su música de boda en vivo, solteros y divorciadas ensimismados yacen en las maquinas, jugando sus vidas en ellas. Me levanto, me dirijo al baño y observo, definitivamente soy la más joven del lugar. Atravieso un pasillo largo, alfombrado; por un momento me perece aterradoramente tranquilo y silencioso, avanzo rápido porque me entra un miedito infantil, solo veo a través de los cristales figuras y luces parpadeando. Y luego me miro en el espejo, veo que tengo 42 años y ya tiré la toalla, embriagada apuesto mi pobreza y me voy con el mejor postor. Mis piernas maduras no se ven tan mal en minifalda. Parpadeo.
Estoy empalagada, la gente se ríe y no había notado que la butaca era incomoda hasta que me lo mencionó. La película está increíble, mi corazón se acelera de ver a Hulk, Iron Man, Thor y Capitán América en el mismo cuadro, me emociono, me pongo nerviosa; vuelvo a tener 6 años de edad, estoy chimuela y aprieto la mano de mi padre, termina la función, me desplomo y resoplo, qué lastima. Camino de la mano con mi papá hasta la entrada de la plaza, hace aire, me pone la capucha, me carga y antes de llegar al carro, mientras cruzamos el estacionamiento me quedo dormida. Es bueno tener un papá joven.
Qué calor más insoportable, lo único que quiero es una cerveza, apresuro el paso para no quemarme. Entro y un borracho pambolero me ve, me manda un beso y al pasar dice "Qué chulada", una mujer unos 25 años mayor que él le da un zape. Tomamos la mesa más lejana al borracho y la más cercana a la barra. Una cerveza familiar helada y comida infinita por 60 pesos ¡amo ese lugar! Risas, conversaciones, secretos. Me voy de mi amado "Abundio", pero regresaré más tarde. Playeras: 2x150. "¿Tienes de Pantera? - Nel" Me resigno con una de Megadeth y una de Motorhead. Pantalones hindúes de rebaja, perfecto. Soy feliz, bebamos un poco más, "Abundio ven a mí". Un poco de punk en contraste con el reggae. Un cuartucho en un segundo piso de mi cantina favorita se nubla con humo, a donde mires hay estoperoles y pelos verdes parados. De "pinches fresas" no nos bajan y aun así nos cotorrean. Tragos de cerveza fría, empiezo a ponerme nerviosa, tengo que regresar pronto a mi casa y noto que las cosas se empiezan a salir de control. Voy al baño a refrescarme, me tranquilizo, abro la puerta al lavabo y solo veo polvo, polvo blanco y narices felices. La mujer mayor que me defendió del pambolero me ofrece "¿Un jaloncito mija? - No, gracias". Chismes, risas y todo acaba en llanto y abrazos. La desconocida se vuelve en una madre para nosotras, nos abraza, nos bendice, al mismo tiempo no deja de inhalar, nos llora y nos reza, nos quiere contratar: ficheras... $1700 a la semana como base, más lo que saque de propina. Lo único que hago es pensar "Ya cállate Fabiola, neta ya cállate". El teléfono suena, gracias, pude huir de ahí.
Ya sabía que un día iba pasar, pero definitivamente no lo vi venir así. Moretones y mordidas, patadas y cuanto pude hacer. No soy fuerte, definitivamente no lo soy, pero soy valiente. Hay polvo, esta vez no es blanco, se levanta de la tierra. No volveré a ver los juegos infantiles de la manera sana en la que los veía antes de esa noche. Después de derramar lagrimas, saliva y sangre sobre ellos no me queda nada más que levantarme, sacudirme y subirme de nuevo, reírme de mis arranques violentos y creer en el perdón. Nada como llorar a la luz del faro una media noche en el tunel de los juegos del Polvorín.
Tecleando abrumada por el calor y la luz del monitor, escribiendo realidades nubladas o sueños nítidos, no sé. Se interrumpe la diarrea mental por el sonido de un trío, que se acerca a mí, "Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David, hoy por ser..." Y entonces me empapo de desconcierto y al mismo tiempo me cae el veinte de que son las 12:00 am en punto, un arreglo floral gigante entra por la puerta. Abrazos, nervios y amores. Tres hombres que me aman, me rodean. Huele a rosas, hoy nacieron todas las flores y cantaron los ruiseñores. Ya tengo 23, veintitrés años de errores acertados y de aciertos equivocados, tengo ángel, tengo chispa. Tengo ese "algo" que se necesita para lograr lo que se me dé la gana. Y le sonrío al miedo, le guiño un ojo y me dedico a seducirlo. Porque tengo 23 y a esta edad tengo ganas de que me pasen cosas, muchas más cosas... Un cumpleaños con sabor a mí.
Feliz día del niño, Alejandra.
Por primera vez entré a un casino, con su música de boda en vivo, solteros y divorciadas ensimismados yacen en las maquinas, jugando sus vidas en ellas. Me levanto, me dirijo al baño y observo, definitivamente soy la más joven del lugar. Atravieso un pasillo largo, alfombrado; por un momento me perece aterradoramente tranquilo y silencioso, avanzo rápido porque me entra un miedito infantil, solo veo a través de los cristales figuras y luces parpadeando. Y luego me miro en el espejo, veo que tengo 42 años y ya tiré la toalla, embriagada apuesto mi pobreza y me voy con el mejor postor. Mis piernas maduras no se ven tan mal en minifalda. Parpadeo.
Estoy empalagada, la gente se ríe y no había notado que la butaca era incomoda hasta que me lo mencionó. La película está increíble, mi corazón se acelera de ver a Hulk, Iron Man, Thor y Capitán América en el mismo cuadro, me emociono, me pongo nerviosa; vuelvo a tener 6 años de edad, estoy chimuela y aprieto la mano de mi padre, termina la función, me desplomo y resoplo, qué lastima. Camino de la mano con mi papá hasta la entrada de la plaza, hace aire, me pone la capucha, me carga y antes de llegar al carro, mientras cruzamos el estacionamiento me quedo dormida. Es bueno tener un papá joven.
Qué calor más insoportable, lo único que quiero es una cerveza, apresuro el paso para no quemarme. Entro y un borracho pambolero me ve, me manda un beso y al pasar dice "Qué chulada", una mujer unos 25 años mayor que él le da un zape. Tomamos la mesa más lejana al borracho y la más cercana a la barra. Una cerveza familiar helada y comida infinita por 60 pesos ¡amo ese lugar! Risas, conversaciones, secretos. Me voy de mi amado "Abundio", pero regresaré más tarde. Playeras: 2x150. "¿Tienes de Pantera? - Nel" Me resigno con una de Megadeth y una de Motorhead. Pantalones hindúes de rebaja, perfecto. Soy feliz, bebamos un poco más, "Abundio ven a mí". Un poco de punk en contraste con el reggae. Un cuartucho en un segundo piso de mi cantina favorita se nubla con humo, a donde mires hay estoperoles y pelos verdes parados. De "pinches fresas" no nos bajan y aun así nos cotorrean. Tragos de cerveza fría, empiezo a ponerme nerviosa, tengo que regresar pronto a mi casa y noto que las cosas se empiezan a salir de control. Voy al baño a refrescarme, me tranquilizo, abro la puerta al lavabo y solo veo polvo, polvo blanco y narices felices. La mujer mayor que me defendió del pambolero me ofrece "¿Un jaloncito mija? - No, gracias". Chismes, risas y todo acaba en llanto y abrazos. La desconocida se vuelve en una madre para nosotras, nos abraza, nos bendice, al mismo tiempo no deja de inhalar, nos llora y nos reza, nos quiere contratar: ficheras... $1700 a la semana como base, más lo que saque de propina. Lo único que hago es pensar "Ya cállate Fabiola, neta ya cállate". El teléfono suena, gracias, pude huir de ahí.
Ya sabía que un día iba pasar, pero definitivamente no lo vi venir así. Moretones y mordidas, patadas y cuanto pude hacer. No soy fuerte, definitivamente no lo soy, pero soy valiente. Hay polvo, esta vez no es blanco, se levanta de la tierra. No volveré a ver los juegos infantiles de la manera sana en la que los veía antes de esa noche. Después de derramar lagrimas, saliva y sangre sobre ellos no me queda nada más que levantarme, sacudirme y subirme de nuevo, reírme de mis arranques violentos y creer en el perdón. Nada como llorar a la luz del faro una media noche en el tunel de los juegos del Polvorín.
Tecleando abrumada por el calor y la luz del monitor, escribiendo realidades nubladas o sueños nítidos, no sé. Se interrumpe la diarrea mental por el sonido de un trío, que se acerca a mí, "Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David, hoy por ser..." Y entonces me empapo de desconcierto y al mismo tiempo me cae el veinte de que son las 12:00 am en punto, un arreglo floral gigante entra por la puerta. Abrazos, nervios y amores. Tres hombres que me aman, me rodean. Huele a rosas, hoy nacieron todas las flores y cantaron los ruiseñores. Ya tengo 23, veintitrés años de errores acertados y de aciertos equivocados, tengo ángel, tengo chispa. Tengo ese "algo" que se necesita para lograr lo que se me dé la gana. Y le sonrío al miedo, le guiño un ojo y me dedico a seducirlo. Porque tengo 23 y a esta edad tengo ganas de que me pasen cosas, muchas más cosas... Un cumpleaños con sabor a mí.
Feliz día del niño, Alejandra.
lunes, 2 de abril de 2012
Plan 88 (Primera parte)
Mientras el Señor Garay le da la vuelta a la manzana de la colonia centro mirando en dirección a la cafetería desde su carro austero y poco perceptible; Nancy sirve café expreso e ignora ser observada, como lo ha sido cada mañana durante los últimos dos años. La vida citadina es tan compleja que llega a ser confuso lo que debe, es y pudiera ser. Mientras, a unos kilómetros del evento cotidiano pero sumamente importante de la vida del señor Garay, se despierta Jonathan, un fotógrafo mediocre más corriente que común. Sediento y apestoso, Jona (como se hace llamar entre sus pocos amigos y compañeros de trabajo) vive lo que él cataloga como una de sus peores resacas matutinas.
Jona se mete a la regadera a regaña dientes, después de mirar el calendario que cuelga del refrigerador y notar que se aproxima la fecha límite para pagar la renta, con tres meses de atraso, teme ser despojado del único cuarto rentable donde le han soportado de todo. No espera que el agua termine de calentar cuando prácticamente ha concluido su baño semanal. Sin mayor preludio se lanza a las calles con su cámara en busca de algún evento extraordinario que fotografiar y poder vender semejantes imágenes a una revista local sin mucho presupuesto. Prende un cigarro y balbucea "Idiota, esto te ganas por no estudiar" avienta el cerillo que cae en el lomo de un perro que gime y huye asustado.
Destrúyeme si no puedes aceptarlo
Y como si fuéramos iguales, me mentaste la madre. El exceso de rabia escapa a gritos y gestos llenos de furia. Con tu rostro contraído del coraje que apenas puede expresar, porque ni con tus 80 kilos dejándose ir encima de mí, cumples con tu expectativa de lastimarme como lo deseas. Me quieres deshacer. Me quieres sacar los ojos con los que me enamoro, quieres arrancarme la lengua con la que le derramo ternura, quieres morderme cada dedo y arrancarlo de la mano para que no pueda volver a tocarlo. Puedes hacerme ese daño y más, violarme hasta destrozarme, pero ¿cómo pretendes despojarlo de mi ideas? Adivina, débil guardián de mis entrañas, no puedes. Intenta taladrarme el cráneo, y te diré que moriré antes de si quiera poder olvidar su nombre. Y aunque muera, mi último suspiro se lo tendré dedicado. Es mi gloria, mi júbilo, mi dicha y a ti te causa pena. Tus pesares son grapas industriales disparadas atravesando tu pecho para clavarse en el mío. Perdón, pero no puedo. Le anhelo, le extraño, le deseo. Destrúyeme si no puedes aceptarlo, destierrame a tu tierra de caprichos y hazme infeliz. Desquita todo el dolor que te causé. Después de todo, si él sabe que sigo contigo ya todo estará perdido.
jueves, 29 de marzo de 2012
No sé qué...
Distinguido ser:
Haga lo que tenga que hacer en el momento en el que lo sienta, no permita que cánones de conducta le indiquen cómo actuar. Ame con locura a quien le nazca amar, no deje que le digan cómo y cuándo a quién querer. Espere lo que crea que sea correcto esperar, no más no menos. Dése tiempo, respire. Ría a carcajadas, sin pena, que la gente reconozca su risa a distancia. No fume lo que no huele bien. Disfrute sin complejos ni ataduras. Baile, deje fluir esa respuesta del cuerpo al ritmo de la música. Bese como si de hacerlo dependiera la existencia del mañana. Despójese de cualquier trauma, recuerde que el cuerpo será comida de carroñeros. Pinte o escriba, de vez en cuando algo bueno ha de salir. Lea, piense, imagine, recuerde lo que vale la pena. Enamórese de un personaje ficticio. Admire a su pareja, virtuoso y defectuoso, asimílelo y ámelo, es real. Grabe en su mente las facciones de las personas que le rodean y son importantes, descríbalas para sí mismo, será más fácil y menos doloroso invocarlas cuando ya no estén. Tómese una fotografía con su mascota. No finja interés, nunca. Cuando abrace hágalo con el cuerpo completo y con los brazos estirados, con fuerza. Ore por los suyos, no por los otros. Coma con la boca cerrada. Si tiene ganas de llorar, piense si vale el motivo y si no es así, de todas maneras llore; no ganará nada al aguantarse. Si quiere estar con alguien, si está orgulloso de algo, si quiere lograr una meta, haga que se note. No se aferre a quien no se aferra a usted. Viva agradecido. Viva como mejor o peor le plazca, pero viva.
lunes, 26 de marzo de 2012
Magdalena
Soy Magdalena sin ropa, rezando a la altura de tus rodillas, implorando paz. Desnudo en la cama, recostado cual Cristo en su cruz, descansas y llenas de penas las glorias ajenas. Suave con los dedos desenredas mi cabello que cubre tu pelvis, mientras sollozo las penitencias que me impones con tu mirada, revelando poco a poco los pecados de los que me salvaste de ser juzgada, más en tu cuarto me has obligado a pagar por cada pensamiento impúdico que tuve de ti antes de conocerte. Sin evitar tu crucifixión, me revuelco en dolor de verte paciente esperando el final. Sin que tengas una idea de la falta que harás si te vas, cada lucubración afecta las entrañas, entripada suplico el perdón para que bajes de tu sacrificio y vuelvas a mi altar entero. Báñame a pedradas y castígame si quieres con indiferencia, pero quédate ahí para venerarte cual hijo de dios maldito. Bendice este ser que te añora con fervor, maldice la locura que me provoca ir a girar alrededor un mejor sol.
lunes, 5 de marzo de 2012
De dolores..
Un dolor en la cadera, al andar, al sentarme, al bailar, al cargar a mi bebé. Un dolor grave, caliente que se expande hacia delante, la pelvis. Que me deja mover poco y no permite recostarme. Encontrar la posición correcta para descansar es un arte. Mi cuerpo curvo y sus dolores, que lo cansan, que lo matan, que me vuelven lenta. Qué dolor más infeliz. Con movimiento de gata me acuesto sobre la cama, cierro los ojos y me preparo a dormir. Qué dolor más femenino.
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