Haga lo que tenga que hacer en el momento en el que lo sienta, no permita que cánones de conducta le indiquen cómo actuar. Ame con locura a quien le nazca amar, no deje que le digan cómo y cuándo a quién querer. Espere lo que crea que sea correcto esperar, no más no menos. Dése tiempo, respire. Ría a carcajadas, sin pena, que la gente reconozca su risa a distancia. No fume lo que no huele bien. Disfrute sin complejos ni ataduras. Baile, deje fluir esa respuesta del cuerpo al ritmo de la música. Bese como si de hacerlo dependiera la existencia del mañana. Despójese de cualquier trauma, recuerde que el cuerpo será comida de carroñeros. Pinte o escriba, de vez en cuando algo bueno ha de salir. Lea, piense, imagine, recuerde lo que vale la pena. Enamórese de un personaje ficticio. Admire a su pareja, virtuoso y defectuoso, asimílelo y ámelo, es real. Grabe en su mente las facciones de las personas que le rodean y son importantes, descríbalas para sí mismo, será más fácil y menos doloroso invocarlas cuando ya no estén. Tómese una fotografía con su mascota. No finja interés, nunca. Cuando abrace hágalo con el cuerpo completo y con los brazos estirados, con fuerza. Ore por los suyos, no por los otros. Coma con la boca cerrada. Si tiene ganas de llorar, piense si vale el motivo y si no es así, de todas maneras llore; no ganará nada al aguantarse. Si quiere estar con alguien, si está orgulloso de algo, si quiere lograr una meta, haga que se note. No se aferre a quien no se aferra a usted. Viva agradecido. Viva como mejor o peor le plazca, pero viva.
jueves, 29 de marzo de 2012
lunes, 26 de marzo de 2012
Magdalena
Soy Magdalena sin ropa, rezando a la altura de tus rodillas, implorando paz. Desnudo en la cama, recostado cual Cristo en su cruz, descansas y llenas de penas las glorias ajenas. Suave con los dedos desenredas mi cabello que cubre tu pelvis, mientras sollozo las penitencias que me impones con tu mirada, revelando poco a poco los pecados de los que me salvaste de ser juzgada, más en tu cuarto me has obligado a pagar por cada pensamiento impúdico que tuve de ti antes de conocerte. Sin evitar tu crucifixión, me revuelco en dolor de verte paciente esperando el final. Sin que tengas una idea de la falta que harás si te vas, cada lucubración afecta las entrañas, entripada suplico el perdón para que bajes de tu sacrificio y vuelvas a mi altar entero. Báñame a pedradas y castígame si quieres con indiferencia, pero quédate ahí para venerarte cual hijo de dios maldito. Bendice este ser que te añora con fervor, maldice la locura que me provoca ir a girar alrededor un mejor sol.
lunes, 5 de marzo de 2012
De dolores..
Un dolor en la cadera, al andar, al sentarme, al bailar, al cargar a mi bebé. Un dolor grave, caliente que se expande hacia delante, la pelvis. Que me deja mover poco y no permite recostarme. Encontrar la posición correcta para descansar es un arte. Mi cuerpo curvo y sus dolores, que lo cansan, que lo matan, que me vuelven lenta. Qué dolor más infeliz. Con movimiento de gata me acuesto sobre la cama, cierro los ojos y me preparo a dormir. Qué dolor más femenino.
lunes, 6 de febrero de 2012
Quiero dormir
Un vapor que me quema las entrañas, las tripas me arden y se retuercen, mientras las palmas de mis manos congeladas tiemblan y se eriza la piel de mi nuca. Cierro los ojos, aprieto los puños y trato de no pensar, trato de relajar los hombros. Siento cada contractura de mi espalada, escucho el rechinar de mis dientes y tan solo después de percatarme de cuánto daño hace tu recuerdo a mi cuerpo es entonces que me libero. Abro los ojos, bajo los hombros, estiro las manos, respiro lento y profundo. Mi estómago se calma, mi boca sonríe. Quiero dormir en paz y no soñarte jamás.
jueves, 2 de febrero de 2012
Ven
Y llegas a mí, musa violada, ultrajada por las manos, ojos y lenguas de quienes te toquetearon, te hablaron y te leyeron sin respeto. Te quisieron interpretar y fallaron, solo te manosearon; eras fruta dulce y fresca, más te dejaron tirada en el pasillo del mercado. No te llevaron, ni te pagaron. Abusaron de tus versos, de tus renglones rectos y los volvieron curvos. Te faltaron, asaltaron, masticaron. Te han dañado, en lo más personal, tu pecho deshojaron, las pastas abiertas dejaron. Te confundieron con semanario barato, se equivocaron y te abandonaron. Sangrante de cuentos y poemas. Apenas palpitando cacofonías, fonemas débiles. Con tu vestido de letras desgarrado enseñando parte del muslo tatuado con ritmos, cautivando-me a que te viole de nuevo. A que te lea y me lleve lo poco nuevo.
martes, 24 de enero de 2012
Terrified
I'm terrified. About what's coming now. About us and what the breath of hate blows.
Because my epiphanies break down my hole soul and no matter what, in each direction I seek for, there's nothing but the cruel of your dying heart. So here I am, as a respectful bitch, trying to get high, to scape from what your sick love wants from me and I will not give. So I quit but I'm terrified, then I'll pretend that its okay and never look inside. I love my devil smile within when you're not putting attention on me and I feel sad and cold. I'm a poor girl with nothing else to lose but you. So I quit but I'm terrified. If the love is so tough then you're gold that I cannot carry. Unless you keep me warm, my love, keep me warm. <3
sábado, 7 de enero de 2012
Semáforo
En uno de esos momentos amargos cuando acabas de pelear con la persona que quieres y después de eso tienen que regresar juntos en el mismo auto. Mientras yo veía por la ventana pensando "¿qué putas?" el sonido del estéreo agravaba el silencio incómodo entre nosotros. Puso "su música", la misma que sabe que tanto me desagrada y, aunque el volumen era considerable, estoy segura que él no iba escuchando un carajo de la canción.
Una madrugada fría; ya íbamos de regreso a la fiesta sosa que propuso, para pasarla aun más aburrida y lo peor: sin una gota de alcohol.
Ya a unas cuadras antes de arribar, nos encontramos con un auto estacionado en plena avenida con la señal en rojo. Tuve que bajar la ventana para escuchar mejor, la alarma estaba encendida y las calaveras prendían intermitentes en rojo y amarillo. El ruido del carro mataba la serenidad nocturna. Sin explicarme bien la situación, a unos pasos observé a un hombre alto, semicalvo, en notable estado de ebriedad, azotando la frente contra un poste y clamando con las manos no sé cuántas mentadas. Reí, olvidé por completo mi situación para mofarme de la de él. "Si yo la estoy pasando mal, imagínate ese cabrón."
Después de eso, la incomodidad del pleito se volvió amena.
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